miércoles, 19 de septiembre de 2012

Dia 5 Viernes 20 de Julio de 2012


Hoy aquí es viernes…
Contamos en el diario con la colaboración de Ana “Hoy hemos salido temprano hacia el Black River Cañon, aunque no es Black pero me acabo de enterar.
Seguimos con el relato del viaje. Ayer la intención era ver el Cañón.
Aquí es donde el parkinson y los traqueteos del autobús que nos llevaba a Maputo impidieron que continuara con su colaboración asi que sigo yo la narración…
Escribimos el sábado 21, en el autobús camino de Maputo.

Como bien decía Ana, la intención era visitar el cañón ese que sinceramente, aun hoy sigo siendo incapaz de saber cuál es su verdadero nombre.

Entramos por la primera puerta del Cañón y vimos como unos potholes, que eran como agujero en las rocas generados por la erosion del agua. Estuvo muy chulo y la cosa prometía. Habia una ruta para hacer andando, todos teníamos ganas de movernos un poco pero ponía que era complicada, duraba unas  5 horas y no teníamos tiempo suficiente para hacerla entera, asi que decidimos ir a la siguiente entrada del cañón, donde nos habían informado que también había vistas chulas y desde allí intentar andar un poco. Nos indicaron que estaba a unos 14 km de la primera, cogimos los coches y para allá que fuimos pero a fecha de hoy aun no hemos conseguido llegar…
Preguntamos a varias personas por la segunda entrada pero cada uno nos daba indicaciones distintas y no conseguimos encontrarla. Yo creo que debe ser una puerta del estilo de Star Gate que solo se abre si se alinean los planetas, cuando marte está en conjunción con capricornio o algo de ese estilo.

Paramos en un cruce para preguntar a unos paisanos que vendían fruta, no tenían ni idea de dónde estaba la entrada pero les compramos naranjas, aguacates y unos cacahuetes hervidos todo riquísimo.




Desesperados decidimos rodear el cañón para comprobar sin veíamos algo interesante o alguna indicación… y aunque las vistas fueron chulas fue un poco decepcionante. 


Lo más emocionante que nos sucedió fue que nos paró la policía de Sudáfrica, una señora de caderas anchas y redondeces protuberantes, le pidió la documentación a Armando, que era quien conducia en ese momento, él sacó su permiso de conducir internacional y se quito las gafas de sol para que la agente pudiera indentificarle mejor, la señora al ver la cara y la expresión de Armando soltó tal carcajada que creo que dentro de  años cuando vuelva a leer esto volveré a reirme… Después la señora siguió comiendo tan ricamente.
Al final de la tarde llegamos de nuevo a Nelspruit, dormimos en el mismo sitio que la primera vez que nos había encantado.
Se fue la luz, estas niñas dicen que por culpa mia porque enchufé el secador, y Mónica y Gemita se tuvieron que duchar a oscuras. Lo de la luz se arregló y estuvo gracioso porque no supuso mayor problema, venimos preparados para todo tipo de vicisitudes, con nuestros frontales, navajas y papel higienico…
Resulta que los del alojamiento iban a inaugurar en los próximos días un restaurante de tapas allí mismo e hicimos un poco de conejillos de india para probar la comida. Nos pusieron una espcie de menú degustación consistente en pan tostado con humos, pate de pimientos y de aceitunas,  tablas con embutidos y quesos, sardinas en escabeche, mejillones rebozados, tortilla de patatas y flan casero de postre, todo ello aderezado con 3 botellistas de vino rico rico  que hicieron la cena más a legre aun si cabe. Estaba todo buenisismo y muchos sabores familiares.
Después de cenar compramos unas cervecitas y unos cuantos nos las tomamos en nuestra habitación. Estuvo muy divertido hicimos festival de chistes hasta que empezaron a cerrarse nuestros ojitos…

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