Hoy aquí es miércoles…
Nos hemos levantado muy temprano,
cuando más animales se ven es al a amanecer y al atardecer. Lo primero que
hemos visto son unos rinocerontes gigantescos. Se les ve tan tranquilos, a su
rollo, comiendo con toda su pachorra. Dan un poco de miedo por el tamaño, te da
por pensar, como se ponga un bicho de estos a correr y envestir al coche nos
deja mirando para Cuenca pero ellos están en su mundo, no les afecta nuestra
presencia.
Tenemos una lista hecha donde vamos
apuntando los animales que vemos pero aún nos quedan muchos. Vamos bichitos,
salid que hemos venido a veros…
El grupillo parece muy majete. Vamos
2 coches con 5 personas cada uno. En nuestro coche vamos Armando, Ana, Gema, Malale y yo. Y en el otro van , Anna, Monica, Yolanda, Ainhoa y Gemita.
Hemos cogido una ruta nueva por una pista de arena y nada más comenzar nos hemos encontrado con la primera jirafa, descomunal, impresionante, elegante y tranquila, como todos los animales de aquí. Este animal es como irreal, podría haber salido perfectamente de un cuadro de Dalí.
Lo malo de la pista de arena es que era excesivamente larga y no había campamentos donde parar asi que esto nos ha obligado a cometer una ilegalidad, que estamos mu locos!. Las niñas se hacían mucho pis y aun quedaban muchos kilómetros de pista, ya no aguantaban más asi que entre todos hemos decidido bajarnos del coche y hacer pipi allí mismo en el camino. Pues justo cuando estábamos bajando del coche ha aparecido a pocos metros delante de nosotros un elefante muy campante, hemos esperando que tranquilamente cruzara la carretera a su manera y cuando se ha alejado hemos descargado allí nuestro orines al mas puro estilo salvaje, en medio de la sabana.
Paramos para comer en un merendero y tiramos de nuestro menú de serie, sándwiches de queso con lo que sea y tomate, muchos cacahuetes y chocolate. El sitio estaba lleno de monos, que eran unos cachondos y en un descuido uno de ellos le ha quitado el sándwich de la mano a Ana que le ha dado mucho coraje y nos hemos reído un rato.
Hemos visto infinidad de antílopes,
sobre todo Bambis, elefantes, enormes rinocerontes, hipopótamos jugando en el
agua y descansando al sol, mas elefantes en medio de la carretera, concretamente
4 juntitos al lado de los coches que han cortado la carretera durante unos
minutos. También hemos visto jabalíes verrugosos que son como los Pumba del Rey
Leon y muchos pájaros, algunos de colores muy llamativos que parecen como de
juguete.
Malale ha descubierto una nueva especie de animales, los Ñuñus, bueno mas bien creo que ha rebautizado a los Kudus.
Malale ha descubierto una nueva especie de animales, los Ñuñus, bueno mas bien creo que ha rebautizado a los Kudus.
Volvimos con prisas al campamento
porque teníamos el tiempo justo, contentos por todas las emociones vividas con
cada bicho que descubríamos pero lamentando los que aun no habíamos conseguido
ver, como las cebras, cuando de repente las vimos, cerquita de la carretera, con
sus rallas todas diferentes y su cepillo en lo alto del lomo.
Me quedo escasa de adjetivos para
describrir todo lo que estamos viendo, debería tirar de diccionario de
sinónimos.
En cuanto al grupo, genial. Hemos
cantado en el coche canciones de animales y en la cena también. Muchas risas,
empieza a haber complicidades y la gente es muy apañailla.
Hemos cenado en el campamento,
después de todo el dia comiendo sándwich nos apetecía cenar en condiciones. En
el restaurante estaba el churri de Mónica, que se ha ligado a un tipo que es guía
del parque, es un estilo a Cocodrilo Dandee y nos estamos echando unas risas a
su costa. Después de cenar le ha preguntado a Mónica si se tomaba una cerveza con
él pero ella le ha dicho que tenía que lavar la ropa, una escusa
incuestionable. Se han dado las direcciones de correo y eso, nunca se sabe en
qué terminará todo esto...
Ya se está terminando el dia, estamos
apuntito de dormirnos. Ha sido una jornada muy intensa, hemos pasado muchas
horas en el coche pero nos hemos quedado con ganas de más. Ganas de ver
atardecer tranquilamente sin prisas porque cierran el parque y hay que volver
al campamento, de poder contemplar las estrellas en mitad de la sabana,
escuchando los ruidos y sintiendo los olores… muchas ganas de poder bajar del
coche para poder hacer más cercano todo lo que estamos viviendo, con más
intensidad aun si es posible.


